Uno de los programas mejor valorados por los usuarios y una de las señas de identidad de los socialistas en los últimos años de gobierno en la Diputación de Barcelona queda suspendido hasta el próximo año. El "Programa d'arrenjament d'habitatges per a la gent gran" tiene como objetivo promover la autonomía personal de los mayores, realizando pequeñas obras que permiten mejorar la accesibilidad y la seguridad en su hogar.
Según ha informado hoy el diputado Josep Oliva, las dificultades de agenda vinculadas al calendario electoral y al proceso de contratación han provocado que todas aquellas solicitudes realizadas en 2011 tengan que esperar al año que viene para ser ejecutadas. Paralelamente, el diario El País publica hoy que la Diputación rebajará un mínimo de un 10% su presupuesto.
Escuelas, plantas de hospitales cerradas, recortes en la Renta Mínima de Inserción, Centros de Asistencia Primaria que deben cerrar… y lo que nos queda por ver. Parece claro cuál es el objetivo de Convergència i Unió allí donde gobierna. Lo peor de todo es que no tienen la valentía de asumir que, con la excusa de las dificultades económicas, están realizando un cambio radical de modelo atacando la línea de flotación de las políticas sociales, el estado del bienestar y la igualdad de oportunidades. El discurso fácil de que el gobierno tripartito malgastó el dinero es simplemente significativo de su nivel de compromiso social.
Se trata del mismo partido que baraja abstenerse en la votación por la recuperación del impuesto de patrimonio que se producirá mañana en el Congreso de los Diputados, y que se aplicará sólo a aquellos que más tienen. El mismo gobierno que suspende la creación de nuevas residencias y aumenta la concertación de plazas con la empresa privada. Los mismos que todavía hoy se plantean si deben renovar los Planes de Ocupación. No me sorprende, es lo que se espera de un gobierno de derechas.
La esperada salida a la situación de crisis económica y financiera que vivimos está en manos de gobiernos de derechas, que marcan desde Europa qué debemos hacer, con un margen de maniobra casi inexistente, cumpliendo aquello que dicen los "mercados". Son decisiones legítimas porque vienen avaladas por los votos, pero que indican que no es lo mismo salir de situaciones complicadas si el que toma decisiones no es capaz de tener un poco de empatía hacia aquellas personas que peor lo están pasando.














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